sábado, 27 de febrero de 2016

Tengo miedo a escribir

En los últimos meses he estado reflexionando acerca de un problema enorme que tengo, algo que a otros no les molestará pero es un rollo en mi caso. Desde, tal vez, mis 13 años de edad que decidí que quiero dedicarme a escribir novelas. Hasta ahí todo bien. Desde entonces he escrito un montón de fanfictions e incluso inicié más de una historia, pero cuando estoy escribiendo sucede algo extraño: mis manos se paralizan, mi mente empieza a divagar, mis ideas se desvanecen y empiezo a bloquearme.  No sabía que pasaba, pero mi teoría es simple: Tengo miedo a escribir. Y esto me aterra, me asusta, porque es lo que más deseo. Quiero, anhelo, crear un mundo propio, personajes propios, una voz narrativa. Quiero expresar lo que pienso, quiero compartir mis ideas, quiero que otras personas se encariñen con los personajes que voy tejiendo dentro de mi cabeza. Pero en cuanto tengo una idea que empiezo a desarrollar pongo todo tipo de excusas, me detengo, trato de no dedicarme a ello si no a cualquier otra cosa. Y esto me lleva a ¿por qué tengo miedo de escribir?
 
La verdad, no lo sé, pero tengo algunas ideas, pistas que mi subconsciente deja, signos de mi cuerpo que no me dejan tranquila. Escribir, para mí, es dejar salir un poco de mi esencia y codificarlo en símbolos, es dejar que algo dentro de mí hable y se mueva. Algo que debería estar encerrado. Algo de lo que no quiero estar consciente. Escribir es alzar la voz sin realmente ser oída. Es comprometer una parte de mí que tal vez no quiero que otros conozcan. Compartir algo interno, mostrar demasiado, desnudarme ante alguien que no conozco. Me siento cohibida, temerosa de la desaprobación. Tal vez tengo miedo a no ser suficiente, a ser más de lo mismo, a hacer una copia y no una creación. Porque escribir es crear, y a veces crear se puede confundir con transformar si lo vemos lógicamente. La literatura no es lógica. La literatura es arte. Tengo miedo a no ser capaz de crear arte. Porque a veces al escribir estoy muy consciente de mi propia voz, una voz que no siempre me gusta, una voz poco melodiosa, sin matices, sin ondas, lisa. Quiero una voz colorida, diferente, cálida, de esas que hace sonreír al escucharlas. Creo que una voz así solo se logra cuando vas cayendo en picada a partir de una idea, y no te pones a pensar en teclas, letras y palabras, si no en imágenes, sonidos, olores, movimientos, ojos, voces, emociones, acciones, motivos, una complejidad que me asusta, me espanta.
 
 
 
Ojalá fuera capaz de escribir una historia. Espero algún día llegar a serlo. De lo contrario, no tengo idea qué será de mi esencia.

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